Significado de los mandalas

El término mandala proviene del la lengua sánscrita “círculo”, una lengua que tiene carácter litúrgico o sagrado en la India y que está presente tanto en el hinduismo, como en el budismo o el jainismo.

La denominación de mandala deriva de la forma en la que se representa: un círculo que simboliza el universo inscrito en un área rectangular en la que figuran los cuatro puntos cardinales.

El mandala contiene formas usualmente geométricas y entre sus elementos se da un balance, una simetría y un equilibrio internos. Es un conjunto de estructuras concéntricas que proporcionan una sensación de movimiento y harmonía entre todos los elementos que lo integran.

El mandala es un área consagrada. Un receptáculo para los dioses en el que confluyen las fuerzas del universo y que representa sus leyes. El hombre es una parte de este universo, un microcosmos. Muchas culturas creen que el mandala simboliza el alma humana.

¿POR QUÉ COLOREAR MANDALAS?

Psicológicamente dibujar mandalas activa el hemisferio derecho del cerebro, aquel que es responsable de las emociones, los sentimientos, la imaginación y las asociaciones.

Cuando comenzamos a colorear un mandala emprendemos un viaje espiritual para conectar con nuestro yo interior y revelar el camino hacia aquello que nos fue dado al nacer.

Colorear mandalas simboliza empezar un viaje hacia nuestra esencia para iluminar aquellas zonas oscuras ocultas en nuestro yo y lograr tomar consciencia de ellas. Un viaje para hacer que brote la sabiduría y el conocimiento de nuestro inconsciente. Al pintar mandalas ponemos en movimiento nuestras energías internas.

El mandala sirve como una herramienta que utilizamos para emprender un viaje espiritual hacia nuestro propio autoconocimiento. Simboliza el orden cósmico y psíquico.

Pintar mandalas revela nuestra faceta artística, nos ayuda a encontrar nuevos caminos e interpretaciones de las zonas oscuras que tenemos ayudándonos a desbloquear las energías interiores y autocurarnos.

Colorearlos del centro hacia el exterior simboliza la desintegración y reintegración del ser humano, la conexión desde nuestro yo interior con el universo.

Colorear mandalas nos ayuda a encontrar el equilibrio de nuestros chakras.